Una simple solicitud o interacción con la Inteligencia Artificial (IA) podría parecer algo simple o banal, pero realmente conlleva un enorme consumo de agua y energía eléctrica. Este doble consumo tiene un fuerte impacto medioambiental, que irá acrecentándose con el paso del tiempo.
En estos días, por ejemplo, se necesitaron más de 216 millones de litros de agua para imágenes de estilo Ghibli creadas por IA.
Cada solicitud a la IA implica un consumo de 0.5 a 2 litros de agua, dependiendo de cuán extensa sea la solicitud; y como una imagen Ghibli tarda cierto tiempo en crearse, entonces la demanda de agua es alta.
La empresa tecnológica Open AI, que opera el Chat GPT, procesa más de 10 millones de solicitudes al día, y el agua se necesita para enfriar los servidores (también conocidos como data centers) que reciben esas solicitudes.
El líquido lleva el calor generado por dichos equipos, saliendo en forma de vapor hacia torres de refrigeración.
Pero eso no es todo, ya que algunos centros de datos también se alimentan de plantas hidroeléctricas, y la fabricación de chips para dispositivos tecnológicos también reclama agua.
Actualmente, se estima que hasta el 40% de la energía se destina a enfriar los chips de alta potencia, lo cual equivale al consumo eléctrico total del estado de California.
De acuerdo al Departamento de Energía de Estados Unidos, el consumo de energía por este concepto podría hasta triplicarse para el año 2028.
ND
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